Había un señor, jovial y bondadoso hasta los codos. Habíase sentado frente al televisor, con unos cuantos panes tostados bien calientes. Era de la alta sociedad, de esos que no toleran las imperfecciones, llenos de boberías, costumbres y comodidad al instante. Llegaba a ser un poco siútico si se le miraba con recelo, así que imagínense lo que iba a ver en la tele, un golf quizá, una partida de póker, una película que no de mucho que pensar. Nada de piel, nada de abrazos para el, ningún contacto cercano; decía que le ponía la tez sensible. Se cayo el pan!, una rebanada bien suculenta se iba boca abajo frente a los ojos de aquel sujeto. Que rayos, todo preparado para él, su living ordenadísimo, no a los polvos ni manchas, eso no existía bajo ninguna circunstancia. Se quedo inmóvil, se urgió, sus sentidos alerta a cualquier ataque submarino de los suelos, una araña! unos animalitos negros caminando!, no lo permitiría. Traje especial, cubierta para los ojos, desinfectante, paños limpios, tenazas y una escobita de mano para poder limpiar. Fue todo armado, como uno de esos soldados vietnamitas. Toda la escena era ridícula. Sin embargo, todo cuanto había dispuesto, de repente sucumbió por culpa de una mala maniobra. “¡¿Qué habré hecho mal!?”, pensaba mientras iba a la escena del crimen. “Atención 468, me escucha?, hay un 79 mal herido, cayo por accidente, cambio!”, él era todo un comando, un rocky, un chuck norris. Pero desafortunadamente la victima había desaparecido, a manos de un sospechoso de 10 años. El hijo acabo con el pan.

Nuestro guerrero aristócrata estaba mas pálido que nunca, nerviosísimo. “Un ataque violento de bacterias!” y de nuevo a llamar a las unidades. “May day! May day!”. Lavado de estomago, exámenes, MRI, dr. foreman con el diagnostico, vaya que ridículo todo. Se detuvo un instante, algo tenia que detenerlo: “Cancela en cheque o efectivo?”. Pero no le respondió, no había puesto atención, fue solo una pequeña excusa para desviar sus pensamientos a algo mucho mas trascendental. ¿Qqqqqq q qué demonios era todo aquello? ¡cómo pudo un pedazo de miga (bien caliente), desencadenar todos esos desagradables eventos? Esto era demasiado, todo había llegado muy lejos esta vez, no había vivido tal experiencia extrema. Bueno, lo digo: era el colmo para su reducida cabecita. Entonces había de pensar cual seria el siguiente paso, cómo seguir lidiando con el mundo.
No lo resolvió nunca, aun permanece inmóvil, aun pálido, con el traje comando, todavía no puede explicarse ciertas cosas, como por ejemplo las miradas de reojos, o los juiciosos transeúntes. Caminaba afirmándose en al pared, con paso rápido, vacilante, los ojos medios dormidos, boca entreabierta. Pum! cayo al piso, aun con con la suciedad impregnada, con todo lo que no quería ver ahí abajo, donde nunca quiso estar. Una ultima mirada, torcidos los músculos, preguntándose cómo pudo haber derramado tanta mantequilla en un pedazo tan chico de pan.
Enviado por Khutrew