Este es un fragmento de la entrevista hecha a Alejandro Jodorowsky por Javier Esteban. Esta entrevista se encuentra dentro de la obra “Psicomagia”.

Dice que el arte cura. ¿De qué manera?
El arte cura porque tenemos que curarnos de no ser nosotros mismos y no estar en el presente. Hay una frase hasídica que dice: «Si no eres tú, ¿quién? Si no es aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo?». Si eres capaz de solucionar el cuándo, el aquí y el quién (el tú), estás siendo tú mismo, y ya has logrado curarte.
¿Realizar arte es conocerse a sí mismo?
Sí, pero conocerse a sí mismo es conocer a la humanidad y al universo. Es pasar de lo singular a lo plural.
¿Podría explicarlo?
Piensa que la necesidad de curación se produce por la falta de conciencia. La enfermedad consiste en que hemos cortado las uniones con el mundo. La enfermedad es falta de belleza, y la belleza es la unión. La enfermedad es falta de conciencia, y la conciencia es unión con uno mismo y con el universo.
¿Qué artistas han logrado sanarse plenamente?
Lo más difícil del mundo es hacer un arte sublime. Poca gente lo ha conseguido. Pero podría citar a René Daumal, que aprendió sánscrito, fue alumno de Gurdjieff, se realizó. García Lorca es el caso contrario: no pudo ni supo hacerlo. Cuando lees Poeta en Nueva York, te da pena.
Ha dicho que la literatura no sirve si no cura. ¿Y si sólo cura al autor? ¿Puede el arte curar a unos y enfermar a otros?
Me recuerdas a esos artistas que dicen que este mundo no vale nada, que es una porquería, que no llegamos a nada, que Dios está muerto y todas esas cosas. La literatura mala es eso. Ir a mostrar el ombligo, decir cómo te tomaste el café con leche por la mañana, en medio del disgusto general, cuando todo está podrido a tu alrededor. Mientras el mundo está muriendo, yo me tomo mi café con leche. O realizo mi pequeño acto sexual. Eso resulta anticuado. Hay que atravesar la cortina neurótica. Yo, por ejemplo, confieso que no puedo leer a Proust. Está demasiado enfermo para mí y me puede contagiar su neura. Si cada día veo casos de neurosis, para qué voy a leer a otros enfermos. Hoy en día Kafka anda suelto por todas partes. Voy a echar una carta y me encuentro con Kafka en la oficina de correos. Un funcionario lleno de problemas.”
